Borja Segura

Desde pequeño siempre quise tener un 600, pero también me gustaba la historia y el viajar, así que no tuve mas remedio que crear esta web.

No sé qué fue lo que tanto me cautivó del 600, si su simbolismo, sus dimensiones, su estética…creo que fue un conjunto de todo, creo que fue la unión de todos los atributos lo que me dijo que yo debía tener uno, y eso hice. Pero la historia empieza mucho antes que el Seat 600 – D llegara a mis manos, todo empezó con un Seat 600 – L del año 73, del 1 de agosto 1973 para ser más exactos.

En el horizonte una idea, conseguir mi primer Seat 600

A finales de octubre del 2005 me saqué el carnet de conducir. Mi primer Seat 600, llegaría meses más tarde, un 600 – L cuya producción fue de 1972 a 1973, se vendieron 39.296 unidades de ese modelo. Perteneció a una familia catalana, dueña de un estanco en la zona del Paralelo, Barcelona. Fue un regalo que el marido le había hecho a su mujer, para que se iniciara en el arte de la conducción. Ese 600, no estaba exento de anécdotas, fue uno de los últimos de la factoría, puesto que salió de ella, 2 días antes del cese de la producción.  Fue gracias a ese 600, que a base de ensayo y error, aprendí lo que quería decir ser propietario de un vehículo de más de 40 años.

Seat 600 - L
Acabados del interior del Seat 600 – L de 1973

Las ganas por conocer más en profundidad el fenómeno Seat 600, me llevaron a comprar un Seat 850 Sport Coupe del año 70. Un coche con una mecánica un poco más avanzada que la del Seat 600, pero plagado de averías, donde, arreglar una, suponía descubrir una nueva mucho peor que la anterior. Fue un auténtico fracaso como inversión automovilística, pero un acierto muy enriquecedor, que me permitió alcanzar el actual conocimiento que tengo de la mecánica y funcionamiento de estos coches.

Seat 850 Sport Coupe
Seat 850 Sport Coupe

Muchas fueron las casualidades que me llevaron a conseguir mi actual Seat 600 D, el que yo considero, el definitivo, pero el primero de otros que también llegarán. Atrás quedaron los años en los que parecía novato y aprendía de los errores, haciendo lo que más me gustaba, viajar y conducir un 600.

Y como decía la canción:

Adelante hombre del 600… la carretera nacional… es tuya.