De ruta en mi 600… y la aventura del Seat 600 D

La historia de este SEAT 600, no es más que el reflejo de la historia de otros muchos 600 y de sus propietarios por conseguir un sueño, romper con las fronteras; trabajo, constancia, ahorro, ilusión y familia

Gracias al contrato que; Don Ursicinio Movilla Gangoso y la Sociedad Española de Automóviles de Turimos (S.E.A.T) firmaron, el Seat 600 D, del cual trata esta historia, salió de la Zona Franca de Barcelona, el 15 de abril de 1966.

15 de abril de 1966

Don Ursicinio, vivió en Villafrechós (Valladolid). Estampó su firma un 15 de abril de 1966, comprando por valor de 63.000 pesetas, éste Seat 600 D, y convirtiéndose de esa manera, en protagonista de mi particular idilio con este coche, y a él va dedicado este “post”, gracias.

Los primeros documentos que poseo, están fechados el 19 de enero de 1966, donde el 2º jefe de servicios de venta, pide que se confirme la petición de un coche modelo Seat 600 D, mediante el ingreso en  cuenta de 2.500 pesetas en concepto de “anticipo de precio”.

Una vez depositada la paga y señal,
la fecha prevista de entrega era inferior a 6 meses.

En aquel entonces, los compradores de Seat 600, podían solicitar el color del coche que deseaban, pero esto no les garantizaba que su petición fuera atendida al 100%. SEAT fabricaba según demanda, de ahí la demora de 6 meses. Cuando se recibía el pago del coche, se empezaba con la producción.

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Seat 600 D

El 3 de febrero de 1966, se selló por parte del banco Hispano Americano, el resguardo, conforme D. Ursicinio había depositado la cantidad de 2.500 pesetas, dentro del plazo de 15 días que se le había dado.

Un nuevo Seat 600 estaba de camino.

Pasados 2 meses y medio, el 12 de abril de 1966, José Goyanes Varela, jefe de la filial SEAT de Valladolid (Carretera de Madrid km. 188.4), escribía una carta, comunicando que, tras la recepción de la misma, era posible retirar “la documentación precisa para poder obtener las placas y el permiso provisional de circulación en la Jefatura Provincial de Trafico“.

Tras varios días de papeleo, y después de depositar las restantes 62.012 pesetas (tasas incluidas), el 15 de abril de 1966, el coche modelo Seat 6oo D, salió por primera vez de la factoría SEAT de Barcelona. Como dato curioso, el coche se entregaba con 5 neumáticos Pirelli medida, 5.20 x 12.

Contrato SEAT 600 15 de abril de 1966
Contrato SEAT 600 15 de abril de 1966

La garantía que por aquel entonces otorgaba Seat a todos sus coches era de 1 año. El primer seguro del Seat 600 D, fue hecho a “terceros” por un coste anual de 1.365 pesetas.

Y así se despide este post, con el único propósito de seguir contribuyendo a la historia de este 600 en particular. Seat 600 D; 15-04-1966 – sine díe.

De ruta en mi 600…y la aventura de pertenecer al Club 600 Barcelona

Mi abuelo Julián se dedicó al arte de conducir un vehículo de servicio público toda su vida. Su primero, por cierto, fue un Seat 1430.

Más de 40 años recorriendo carreteras, acumulando kilómetros, devorando neumáticos, reemplazando un coche tras otro. Amarillo sobre negro siempre, como caracteriza a los taxis del Área Metropolitana de Barcelona. ¿Alguien duda de dónde me viene la afición por conducir?

Un día le pregunté a Julián;

– Julián, ¿Cuántos kilómetros calculas que has hecho, en coche, en tu vida?

5 millones.

Me contestó sin pensárselo, como si recordara por donde había pasado en cada uno de ellos.

De mi abuelo aprendí todo lo que se puede saber sobre el motor de un Seat 600. Julián era un hombre de esos que no lo dudaban dos veces antes de abrir el capó del coche y resignarse a llevarlo a un taller. En los días en que algo del coche fallaba, era habitual ver la siguiente estampa: trapo hecho con los restos de alguna antigua camiseta de algodón manchada de grasa, destornillador, botella de agua y llegar hasta el foco del problema diciendo; “Era el manguito”.

Motor Seat 600 D
Motor Seat 600 D

Con esos momentos, en los que yo aprovechaba para sentarme en el asiento delantero de su coche y jugaba a girar el volante hasta que se bloqueara, aprendía el valor de las cosas, la satisfacción que produce ver y arreglar el problema, el trabajo minucioso, hábil y hecho a mano, tendría unos 9 años.

Doce años después, un 600 volvió a unir a nieto y abuelo en un panorama muy parecido. El trapo hecho con una camiseta de algodón vieja, seguía siendo útil, pero ahora las palabras que sonaban eran distintas: tapa del Delco, carburador…

Con un Seat 600 trabajado con mimo, entre abuelo y nieto, el valor sentimental del coche era ya incalculable.

logo_club600barcelona
Logo Club 600 Barcelona

Reconozco que me lo pensé mucho antes de decidirme a ingresar en un club que organizara concentraciones, reuniera a gente con gustos en común y le gustara hacer salidas con un 600. Recordé todos aquellos momentos vividos con mi abuelo. Todas aquellas tardes lavando el taxi, los días en los que aprendía a conducir callejeando por polígonos, al ritmo de “Tienes que conseguir el punto del embrague” y me decidí por el Club 600 Barcelona.

Un club para hacer honor a un mito

 

El Club 600 Barcelona nace casi al mismo tiempo que el propio Seat 600, en 1960. En 3 años los fundadores del club supieron ver, que lo que había nacido de la factoría Seat de Zona Franca un 27 de junio de 1957, iba a pasar a la historia. “Un club para hacer honor a un mito”,  debieron pensar.

Durante toda la década de los 60 hasta mediados de los 70, el Club 600 Barcelona fue referente de pruebas automovilísticas de notoriedad, como la popular Flor de Mayo, Rallye femenino de Montserrat, trofeo José Artés de Arco, Rallye de las cavas, el Rallye 600 con su apreciado trofeo Maite Trepat valorado en más de 80.000 pesetas, otorgado en memoria de la que fuera madrina del club e hija del por entonces jefe de la policía local en Barcelona D. Ramón Trepat Andreu.

Flota Seat 600 - Factoria Seat
Flota Seat 600 – Factoria Seat

El club, se vio contagiado por el enorme éxito y popularidad del 600. Los años en los que todos iban desde Barcelona a Extremadura en un 600 con la familia dieron fama y prestigio al club, que crecía al mismo ritmo que lo hacían las ventas del pequeño utilitario.

La decadencia llegó con el cese de producción del 600, hasta en eso tanto coche como club, fueron de la mano.

Progresivamente el coche fue perdiendo protagonismo, lo mismo que le pasó al club. Allá por los 80-90 el coche todavía no tenía el carisma de un coche clásico y la gente aún no le había sabido dar el reconocimiento de ser el coche que había conseguido motorizar a España.

Finalmente en 1988, club y coche, sucumbieron a la tecnología e interés que despertaban los nuevos modelos, más cómodos y avanzados, que iban apareciendo en el mercado y entraron en una fase de letargo e hibernación sabiendo que la semilla sembrada en el pasado en la población, tarde o temprano, germinaría.

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José Manuel y Olga Club 600 Barcelona

Habían pasado 24 años, estábamos en el 2012, y el 600 era más que nunca el héroe que había sabido vencer a la historia y volver a estar presente en las carreteras y en las vidas de la gente. Fue entonces cuando aparecieron Olga y José Manuel, para coger la riendas de un club que había dormido durante tantos años y conseguir fusionar el buen hacer y la buena gestión del Club 600 de Badalona con el prestigio y la reputación que había tenido el Club 600 Barcelona. Desde ese momento, el club recuperó su denominación original y rescataron del olvido emblemas como fue su logo.

Hoy en día quien piensa en Seat 600 y en Barcelona, piensa en el Club 600 Barcelona. Más de 200 socios y numerosas instituciones, entre ellas la propia SEAT, respaldan la iniciativa que hace 55 años nació en paralelo con el que fue el ombligo de España* y que Olga y José Manuel rescataron del olvido en 2012. A ellos, a mi abuelo y a todos los socios del Club 600 Barcelona, va dedicado este post. Gracias a todos.

Club 600 Barcelona
www.club600barcelona.es

*llamado así popularmente al decirse que igual que todos tenían un ombligo, en los años 60 también todos tenían un 600.

De ruta en mi 600… y la aventura de Santa Maria de l’Estany

Sin duda este tiene que ser calificado como un viaje especial. Fue el primero que realicé. Fue el primero que de verdad me exigió a mi y al coche de un esfuerzo que supuso poner a prueba la idea de un proyecto; “De ruta en mi 600“.

Destino: Santa Maria de l’Estany.
Distancia: 53 km
Tiempo: 120 min
Interés: Monasterio de Santa Maria de l’Estany

El viaje, siempre por carretera secundaria, es una incursión al interior de Catalunya, para descubrir la comarca del Bages. El trayecto es muy apetecible para los amantes de paisajes basados en trayectos entre praderas y bosques húmedos de tonalidades verdes y marrones que dan paso a tonos amarillos, naranjas y rojizos, según van avanzando las estaciones, para finalmente perder cualquier rastro de hoja antes de las primeras nevadas. Sin Santa Maria de L’Estany merecerá la pena.

Seat 600D - Monasterio de Sta. Maria de LEstany
Seat 600D – Monasterio de Sta. Maria de l’Estany

El 600 parece que aguanta bien los constantes cambios de rasante y las ruedas se van agarrando bien al asfalto, caucho sobre alquitrán, no hay curva que lo desvíe de su rumbo.

La senda va dejando atrás a otras localidades como MoiaCastellterçol y Sant Feliu de Codines, antes de llegar a nuestro verdadero destino, sin duda una lastima no disponer de más tiempo.

Rozando las 2 horas de viaje, nuestro Seat 600 hace entrada en el casco antiguo del pueblo, donde el asfalto ha sido substituido por adoquines, que producen un compasado traqueteo conforme vamos pasando sobre ellos. Al ser festivo, las calles parecen estar a nuestra disposición. El pueblo tiene un toque característico repleto de casas de piedra que se asemeja al estilo del pirineo.  A sus faldas, justo antes de que las calles comiencen a desnivelarse y a subir montaña arriba, se levanta ante nosotros el objeto que veníamos persiguiendo, el Monasterio de Santa Maria de L’Estany.

La construcción data del siglo X, es de estilo románico, de nave única y cuenta con 3 ábsides. Con el paso del tiempo sufrió varias pero obligadas reformas, algunas a causa de revueltas, otras por causas naturales. Entre sus posesiones más valiosas está una imagen de la Virgen amamantando al niño que, numerosos abades, canónigos y clérigos a lo largo de la historia, han conseguido preservar y llevar, como si de máquina del tiempo fuera, hasta nuestros tiempos.

No tardará en anochecer, así que va siendo hora que mi 600 y yo, emprendamos el viaje de vuelta. Ante nosotros casi 2 horas de camino, suficiente tiempo para pensar e imaginar a donde me llevarán estos 27 CV.

Hasta pronto. 1,2,3…600.

Cómo empieza esta historia

Así comienza la historia de De ruta en mi 600…

¿Os imagináis que un pequeño Seat 600 del año 66 fuera el encargado de hacer correr nuestra imaginación y nos llevara a descubrir lugares tan asombrosos, repletos de historia, que jamas hubiéramos pensado que se encontraran tan cerca de nosotros? ¿Y si, además, nos pusiéramos como objetivo, ayudar allá por donde pase nuestro coche, con el lema; dejar las cosas mejor de lo que las hemos encontrado?

“Espacio dedicado a la cultura, historia, ocio, viaje, tradición, costumbres, rutas, aprendizaje, anécdotas, entrevistas, paisaje… con el propósito de intentar dejar las cosas mejor de lo que las hemos encontrado… y a un Seat 600”.

Nos empeñamos en hacer grandes otros lugares, otras regiones, hacer grandes inversiones que recaen y refuerzan las economías de otros países, cuando al fin y al cabo, donde más disfrutan nuestros hijos es jugando a orillas del río que pasa por el pueblo de nuestros padres.

De ruta en mi 600 se aventura a traspasar esas barreras que nosotros mismos construimos, a base de rutina, falta de imaginación y la pereza que da sentarnos en una mesa para hacer una planificación, en la que se tengan que cuadrar presupuestos, días de fiesta en la oficina y largas horas de espera. Quizás nos estemos equivocando al pensar que unas vacaciones tienen que ir acompañadas de estos conceptos. ¿Y si unas buenas vacaciones se reducen a salidas de 2-3 días? ¿Y si fuéramos capaces de concentrar todas esas sensaciones en una única salida, en la que conozcamos, en un mismo día,  las costumbres y tradiciones olvidadas, unos paisajes y naturaleza que enamoran, la gastronomía y la historia del un lugar, todo esto, de la mano de uno de sus vecinos? ¿Y si todo esto fuera posible a golpe de gas de un Seat 600?

Así nace, De ruta en mi 600:

Logo derutaenmi600
Logo derutaenmi600

De ruta en mi 600 propone una serie de salidas para enamorar al receptor, donde la historia se encuentra con la historia. Explicaciones que darán paso a paisajes, a relatos de los habitantes del lugar, a cuentos a anécdotas históricas, me enorgullece mucho poder presentar y protagonizar; De ruta en mi 600.

Soy de los que cree, que el tesoro más grande es el que tenemos delante de nosotros pero que no hemos sabido ver con anterioridad, lo hemos tenido durante tantos años que el día que lo descubrimos, desearíamos vivir de forma eterna sumergidos en esa sensación que parece una mezcla entre orgullo, humildad y esa pizca de rabia por no haberlo visto antes, por eso un 600, nos llevará a descubrir pequeños placeres en forma de historia, entorno, paisaje… en definitiva, de lugares con un pasado que yo contare en el presente, para que perdure en el futuro.

Aquí empieza esta historia… 1,2,3 … 600.